Corcho: la alternativa vegana y sostenible al cuero

La industria textil es una de las que más beneficio económico genera en el mundo, pero también de las que mayor impacto produce en el medioambiente. Un dato alarmante ante el que, por suerte, cada vez existe una mayor conciencia social. Los hábitos de vida respetuosos con el planeta y con los seres vivos que lo habitan empiezan a convertirse en una opción cada vez más asequible y fácil de seguir, motivo por el cual el veganismo cuenta cada día con más adeptos. No obstante, es probable que para muchas personas resulte incluso más complicado despedirse de los productos de cuero que se encuentran en su armario, que decir adiós a los alimentos de origen animal. Ante esta situación, cada vez son más las firmas que apuestan por materiales de origen orgánico que pretenden cubrir el abanico de prendas y complementos elaborados en piel. Uno de los países pioneros en trabajar este tipo de materiales es Portugal.

La Península Ibérica produce el 80% de corcho mundial. El corcho es uno de los bienes más preciados para los portugueses. Con él elaboran todo tipo de productos. En materia textil, destacan los bolsos, collares, pulseras, paraguas, zapatos, cinturones, chaquetas, carteras… la gama de ítems que confeccionan es prácticamente infinita. Se elaboran a partir de la corteza de los alcornoques, que se retira de los árboles de forma manual cada 9-12 años y se trata del mismo modo en el que se trata la piel. De ahí, que el corcho se haya convertido en una de las mejores alternativas veganas, sostenibles y responsables al cuero. “Es bastante flexible y estable, con cualidades muy parecidas a las del cuero. Por eso, para trabajar con corcho, es posible usar las mismas herramientas y técnicas que se usan en el cuero“.

Similitudes entre el corcho y la piel animal

La piel curtida y el corcho guardan bastante parecido a simple vista. Aunque al principio la textura resulta algo más áspera y rugosa, con el paso del tiempo consigue una muy similar a la del cuero. En cuanto a su resistencia y elasticidad, ambos tejidos también tienen propiedades semejantes. Además, es más ligero, impermeable y se puede lavar – a mano y con jabón; para secarlo, mejor al aire-. “Los productos de corcho no requieren muchos cuidados. Se trata de un material resistente que no se ensucia fácilmente. Al igual que con el cuero, el corcho termina oscureciéndose y adquiriendo una capa de patina. Tiene muy bajo mantenimiento.”

Ante estas características, no cabe duda de que el corcho es una gran alternativa al cuero.

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